En nuestra empresa como expertos en aislamientos térmicos y acústicos, vamos a intentar en pocas palabras explicar cómo debe ser un buen soporte de aislamiento acústico.

Un aislamiento acústico de calidad se realiza construyendo un nuevo recubrimiento completo dentro del local que se desea aislar. Los nuevos techos, paredes y suelos se construyen y se apoyan sobre elementos elásticos, convirtiéndolos en algo así como unos colchones, sin contacto rígido con la estructura original de la nave.

La efectividad de estos aislamientos dependen de 3 características que en nuestro centro de aislamientos térmicos conocemos a la perfección:

- Masa: algo indispensable para un buen aislamiento acústico. Cuanto mayor espesor del nuevo paramento flotante instalado, mayor aislamiento se producirá. Los principales materiales utilizados son: hormigón, plomo, ladrillo macizo, cartón-yeso...

- Elasticidad: segunda característica fundamental de estos elementos sobre todo en lo que se refiere a la sujeción, cuelgue o apoyo de la nueva estructura flotante. Ejemplos son los amortiguadores de caucho o muelle así como neoprenos y cauchos de diferentes pesos.

- Absorción: los elementos absorbentes son los que evitan la resonancia que se produce en los huecos que quedan entre los paramentos flotantes y los de la estructura del edificio. El más efectivo de los utilizados hoy en día es la lana de roca. En Aislamientos Visalca lo usamos sin lugar a dudas porque además es ignífugo. Para un óptimo aislamiento acústico no solo hará falta uno, sino que posiblemente hagan falta varios cerramientos de absorción-masa en algunas zonas claves del edificio.